La web es la plataforma, la vía a través de la cual el usuario se relaciona con el sistema. Por lo tanto, no se trata de hacer páginas agradables a la vista, que también, sino mucho más. El diseño web engloba varias disciplinas que afectan tanto a lo que se ve, lo que el usuario percibe a nivel creativo y gráfico, como a la arquitectura de la misma, a ese nivel anterior a la parte visual, la configuración de todo lo que supone el sustento visual e interactivo de la página, los cimientos para que cada uno de los elementos se sostengan y el engranaje funcione correctamente. Cada una de sus funciones, de los botones y pestañas, hacer de la experiencia del usuario algo práctico y, a la vez, atractivo.

Los distintos puntos a los que el diseño web afecta son la usabilidad, la velocidad de carga, la distribución de cada uno de los niveles, la accesibilidad, la arquitectura de la información y la experiencia de usuario (diseño, interfaz, navegación o interacción). Una pluralidad de funciones para las que se necesitan profesionales que se reciclen continuamente, adaptados a los continuos cambios que supone el diseño web.