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No seamos cool, seamos profesionales

Siguiendo con la serie de post que tienen como objetivo “Desmitifiquemos los Social Media” hoy os propongo unas breves reflexiones acerca del uso del lenguaje y términos impronunciables.

Dejémonos de rollos y hablemos alto y claro. Cada vez con más frecuencia observo como compañeros y expertos de la consultoría y los Social Media se esfuerzan por “inventar nuevos conceptos” y citar cada vez más anglicismos en sus ponencias y presentaciones, haciendo difícil de seguir el hilo discursivo de sus intervenciones y creando, a mi parecer, reticencias en empresarios y directivos que se acercan a sus charlas para tratar de enterarse sobre los cambios que están sucediendo en la manera que tenemos de comunicarnos y hacer negocios con nuestros clientes.

Lejos de parecer cool o más profesionales, creo que, como consultores y profesionales del medio, debemos hacer un esfuerzo por comunicarnos con ellos y por tanto, para que nos entiendan. Al fin y al cabo, ellos son nuestros potenciales clientes y debemos convencerlos con argumentos y razonamientos que les transmitan confianza y credibilidad hacia nosotros y nuestro trabajo.

Estoy seguro, y mi experiencia personal así me lo demuestra, que si les contamos de una manera llana y profesional que las empresas que están en los Medios Sociales fundamentalmente por los siguientes motivos,

– Ganar notoriedad y reputación de nuestra marca.

– Incrementar el número de contactos y poder comunicarnos con ello de forma directa y eficaz

Mejorar nuestras ventas y la prescripción de nuestros productos y servicios

ya tendremos argumentos suficientes y atractivos para que nos escuchen y despertar el interés por parte de los asistentes.

Además, si somos capaces de conectar con nuestra audiencia, les mostramos la forma de llevarlo a cabo, el esfuerzo que se precisa para elaborar un plan estratégico de marketing y comunicación, damos ejemplos del sector que muestren los beneficios y riesgos de aplicar bien o mal las acciones y el personal cualificado que se precisa para llevarlo a cabo con las máximas garantías posibles, nuestro trabajo y honorarios pueden estar más que justificados.

La última reflexión que quiero destacar es que, aunque es nuestra obligación como profesionales conocer las tendencias, ver cuáles son las mejores prácticas del sector, y estudiar cómo debemos aplicarlas para nuestros negocios o los de nuestros clientes, ello no significa que se lo tengamos que mostrar a nuestros clientes para impresionarlos de lo listos y preparados que estamos.

Un lenguaje directo, sincero y honesto sobre cómo podemos ayudarles a mejorar en sus negocios, nos puede posicionar como profesionales que sabemos que estamos hablando de negocios y de objetivos empresariales, y que conocemos las necesidades de nuestros clientes; pero claro, a más de uno le puede dar pavor no estar respaldado por palabras y términos raros y pomposos que sólo ellos parecen entender y que le dan “seguridad para vender la moto” a sus clientes.

 

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