Los seres humanos somos complejos.

De igual forma que necesitamos sentirnos atraídos por alguien para iniciar una relación con esa persona, necesitamos sentir que la marca nos seduce para que compremos su producto. Es un hecho.

Ese cortejo, llamémoslo así, empieza por ofrecer una buena imagen, y en una buena imagen, como ya sabemos, influye muchísimo la web corporativa a la que dirijamos a nuestro usuarios, a nuestra clientela, ya sea potencial o de facto.

Ya hemos hablado antes de la mejor forma de construir una web adecuada a nuestras necesidades, pero, sobre todo, a la de los usuarios que nos visitan. Establecimos en posts anteriores la necesidad de poseer una buena arquitectura web, estructura y facilidad en el uso y navegación de la web, usando un diseño atractivo y moderno, pero que a la vez, ofreciera la imagen profesional que nuestra marca pretende transmitir de cara a los consumidores.

Pero, algo que es muy importante y que pasamos por alto en muchísimas ocasiones es la importancia de los colores que utilizamos, puesto que el ojo recoge el color transformándolo en sensaciones. De hecho, más del 85% de los usuarios afirman que el color de un producto es uno de los principales motivos para su posterior compra, según el estudio realizado por June Campbell “The psicology of web performance”.

El color también influye en la imagen de nuestra marca en un 80%, según el mismo estudio, puesto que ayuda al usuario a reconocerla.

Se trata de uno de los elementos más poderosos del diseño que nos transmiten cosas, como por ejemplo, el color amarillo transmite optimismo y jovialidad, además, atrae la atención de los compradores. El rojo, por su parte, transmite la sensación de energía y crea la impresión de urgencia.

Por poner un tercer ejemplo, el azul ofrece confianza y seguridad, a menudo lo usan los bancos, y los negocios, mientras que el verde es el color universalmente asociado a la salud y la naturaleza, además de ser el color más fácil de procesar por el ojo humano.

Tiene la increíble y única capacidad de atraer a determinados tipos de usuarios y de lograr que cambien su decisión de compra. Así, los colores rojo, azul marino y negro atraen a compradores impulsivos, por lo que son perfectos para liquidar productos, mientras que el celeste, el rosa y el morado son los colores de los consumidores tradicionales.

Tenemos un gran aliado en los colores para conseguir atraer a nuestros consumidores, ¿por qué no utilizarlo?
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