Uno de los servicios de marketing online más demandados actualmente
, junto al posicionamiento web, la creación o rediseño de logotipos y la gestión de las redes sociales, es la elaboración de páginas web: tanto diseño web como programación.

En Segunda Planta nos guiamos por la siguiente metodología para este cometido.

Lo primero es extraer y recopilar la información clave para poder conocer el alcance del proyecto. Para ello nos reunimos con el cliente en persona o mediante algún canal de comunicación (Hangouts, Skype, teléfono, e-mail, etc) y realizamos un briefing, es decir, un documento estratégico que recoja los datos más relevantes y el alcance del proyecto de diseño web y condicionante de programación. Sus conclusiones más importantes deben responder:

  • Objetivo del proyecto
  • Antecedentes o histórico del mismo
  • Target o público objetivo
  • Mercado en los que opera
  • Idiomas contemplados en el proyecto
  • Mandatories o requisitos de debe cumplir este. Aquí debemos incluir tanto las limitaciones derivadas del manual de identidad corporativa (uso de dicha identidad, logos, tipografías primarias y secundarias, tratamiento de imágenes…) como cualquier otra decisión impuesta por el cliente.
  • Mapa web o secciones. Tenemos que descubrir cuál va a ser la extensión del proyecto y qué esfuerzo conllevará para nosotros la realización del diseño del mismo. No es igual la elaboración del layout de la home y un par de niveles más para interiores que la ejecución de un diseño para cada una de las secciones. Siempre es recomendable, en este sentido, proponer al cliente la creación de un mapa web y limitar o determinar el alcance del proyecto.

 Una vez elaborado el briefing, se le entrega al cliente para conocer si está de acuerdo con los datos recogidos o si necesita hacer un contrabriefing modificando parte de la información.

Entre los factores que influyen en el presupuesto está el grado de estandarización o personalización de diseño y maquetación web requeridos y el importe que esté dispuesto a pagar el cliente, lo que implica crear algo desde cero y con elementos hechos a medida o modificar formatos estándar (por ejemplo, adaptación de plantillas de WordPress, Prestashop o Magento).

Siempre es recomendable, en este sentido, preguntar al cliente por otros proyectos de diseño web de referencia (incluidos los de la competencia y de otros sectores  ajenos al propio) y por qué son catalogados así.

Con todos estos datos ya tendremos información suficiente para realizar el presupuesto. Aunque también es conveniente concretar y, si es posible, formalizar las fórmulas de pago. Así, resulta recomendable requerir un pago anticipado de entre un 30 y un 50 por ciento  con el que asegurar el esfuerzo inicial realizado y minimizar el riesgo de posibles impagos. La cantidad restante, normalmente es abonada una vez finalizado el proyecto y antes de alojarlo en el servidor definitivo.

Una circunstancia primordial es la delimitación del número de cambios y el acuerdo con el cliente del cronograma de trabajo, el cual establecerá los períodos en los que el este podrá proponer posibles modificaciones, así como las etapas para la realización por parte del equipo de diseño de tales propuestas.

Es importante igualmente señalar desde el primer momento el precio que cobraremos por las modificaciones futuras. O al menos dejar claro que los nuevos cambios serán presupuestados a parte. Nosotros en Segunda Planta tarificamos las horas extras que nos van a suponer el nuevo desarrollo a unos precios entre 30/50 € por hora en función del número de adicional de horas que va a requerir el proyecto.

Además, debe quedar cerrado quién correrá con los gastos de la posible adquisición de imágenes y fotografías. Lo ideal para un proyecto de diseño web es contar con imágenes propias realizadas por profesionales. Pero cuando esto no es posible debemos indicar al cliente como las necesitamos y algunas apreciaciones sobre la orientación artística y funcional para que o bien las contrate por su cuenta o bien las aporte la empresa. Por último, siempre queda la opción de comprar las mismas en bancos de imágenes o utilizar imágenes con Creative Commons.

El presupuesto también puede verse afectado por los plazos de entrega. Cuando el cliente te exige por contrato una realización excesivamente rápida (lo normal de un proyecto puede oscilar entre dos y cuatro semanas), poner un equipo a trabajar con urgencia debe suponer un incremento de entre el 30 y el 70 por ciento del precio normal. Y todo porque tenemos que valorar la paralización de otros proyectos y las horas extra que debemos cumplimentar durante estos días.

Por último, otra circunstancia a tener muy en cuenta es el tamaño de la empresa y el impacto que va a tener en el mercado. Y es que, seamos realistas, no implica el mismo nivel de exigencia realizar un diseño web para una multinacional como Coca-Cola o Apple que hacer otro para una tienda de barrio aun siendo ambos proyectos igual de importantes y atractivos desde el punto de vista empresarial propio.

De manera estandarizada, podemos concluir que un proyecto de diseño web básico para una pyme parte de los 950 euros, pudiendo alcanzar cifras superiores a los 3000, según la complejidad y fondo del mismo.

Esperamos que el post haya servido para ofrecerte algunas pistas sobre cómo elaborar un presupuesto de diseño web.  Si es así te agradeceríamos que lo compartas en redes sociales. Igualmente estaríamos encantados de conocer tu opinión y que nos digas cuáles son tus experiencias y tarifas en diseño web.

¿Necesitas un presupuesto de diseño web? Ponte en contacto con nosotros en info@segundaplanta.com o en el teléfono 610706009 y estaremos encantados de proporcionártelo.

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