“Los problemas con el diseño visual pueden provocar que los usuarios abandonen la página muy rápido y que nunca descubran lo que puedes ofrecerles”, Jesse James Garrett.

Hoy en día no hay duda alguna de que todas las empresas y todas las marcas que pretendan obtener cierto éxito deben tener presencia online, y, la carta de presentación a los demás usuarios en internet es una página web bien hecha y optimizada.

Para ello, uno de los aspectos fundamentales a tener en cuenta es el del diseño de la misma. Debe ser atractiva y fácil de manejar. Además, a la hora de diseñar nuestra web, es necesario considerar el hecho de que los usuarios van a acceder a ella a través de los distintos navegadores, por lo que es algo imprescindible que nuestra web sea amigable e indexable para los distintos navegadores. No obstante, si nos encontramos con la imposibilidad de hacerla compatible para todos, al menos, compatibilizarla con los navegadores mayoritarios, que son Google Chrome, Mozilla Firefox e Internet Explorer, aunque este último cada vez está siendo menos usado en beneficio de los dos anteriores.

Igualmente, debemos tener en cuenta el tipo de pantalla en el que el usuario visualizará nuestra web, considerando que, en la actualidad, la mayoría de los ordenadores vienen equipados con pantallas de 24 o 32 bits que pueden mostrar más de 16.000 colores distintos, así como que los monitores más antiguos sólo poseen 16 bits, y la gama de colores es muchísimo más reducida.

Para diseñar y crear correctamente una web, es preciso saber qué tipo de lenguaje es el más popular y el que mejor funciona para los buscadores, siendo ahora mismo los más usados HTML5 y CSS. El uso de estos lenguajes favorecerá la indexación de nuestra web.

Aunque el diseño es importante, no podemos perder de vista que la web está enfocada a proporcionar información a nuestros visitantes, por lo que deben poder acceder a ella de forma sencilla y rápida. Nada de webs que esconden la información entre miles de elementos que, por otro lado, distraen la atención del cliente. Hagamos una web sencilla y clara.

Por otro lado, otro aspecto clave es la usabilidad. No olvidemos que una mala página web es como un vendedor gruñón, hace que te vayas rápido del local. Existen verdaderos atentados a la usabilidad que hace a los usuarios abandonar la web, como los pop ups emergentes, la lentitud de carga o que no exista un botón para cerrarla, aspectos a evitar en todos los supuestos.

Una web de calidad ofrecerá contenidos de calidad para que así aumente su relevancia, y por ende, su SEO, entre los usuarios, proporcionandolo en diferentes idiomas a ser posible, para que ese contenido sea accesible a un público más amplio, siendo el idioma mayoritario y el más recomendable, que no sea el nativo, el inglés.

Además, debe estar avalada por un trabajo SEO de calidad, optimizandola así para un mejor posicionamiento web de la misma.

Para una correcta y adecuada viralización de los contenidos que proporcionamos en nuestra web, ésta debe estar conectada a los perfiles de las redes sociales en las que nuestra marca tenga presencia, colocando los iconos sociales en un lugar fácil de ver y accesible para nuestra audiencia.

También es importante conocer cuántos usuarios llegan a nosotros e interactúan con nuestra página web, analizar estos datos podrá indicarnos si necesitamos hacer algún cambio en ella.

Y algo a tener en cuenta, sólo porque el footer esté al final de la página no significa que debamos descuidar su diseño. Es tan importante como cualquier otro elemento.

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